jueves, 31 de mayo de 2012

SACAIS ROMI

Ya tenemos a punto tres temas más, interpretados en directo por los Sacais Romi. 
El primero de ellos, "Tangos del destierro", es un nuevo viaje entre el flamenco y la música persa, representada por el tar de Hamid Khabazzi. 
Las imágenes que ilustran la canción proceden del documental "Irán" (1971), filmado por el francés Claude Lelouch. Al parecer, aquella película cargada de imágenes hermosas que me gusta imaginar como un reflejo de la infancia de Khabazzi, fue pagada por una empresa petrolífera como regalo para la esposa de Sha, que era muy fan de "Un hombre y una mujer". Toma mecenazgo. 
Me hacía gracia que la película propagandística sirviera ahora como propaganda del destierro.



Sacais Romi, "Tangos del destierro"

"Pañí y Manró" significa "pan y agua" en caló
Es un tema compuesto por Patela en homenaje a su abuela, y abunda en giros hacia el flamenco más contemporáneo, con la banda sonando muy compacta y el elegante cante de Máiquel.


Sacais Romi, "Pañí y manró"

Ylast but  not least, "Marina" es uno de los temas más ambiciosos del repertorio de los Sacais Romi. Compuesto por David Coll, "Marina" es una suite flamenca con diversos movimientos, cambios de tono y de color, que salta una y otra vez, con toda naturalidad, de los sabores jondos tradicionales a las armonías flamencas más audaces y modernas. 



Sacais Romi, "Marina"


Que ustedes lo disfuten bien. 

lunes, 28 de mayo de 2012

SALVEM ELS RENOIR

Me llega un mail de Luis Ortas que informa de una iniciativa estupenda: "Salvem els Renoir", que implica "el nacimiento de la asociación Xarxa Cinema cuya finalidad es salvar los cines Renoir de Palma  y convertirlos en unos cines autogestionados y abiertos a todo tipo de exhibición". 

Escribe Ortas: "Es una idea pionera en el estado español y puede ser un buen ejemplo a seguir para crear una forma de ver cine diferente y sostenible. Os pido a todos que colaboréis , no solo por tener un cine más en nuestra ciudad,  si no para demostrar que el cine está vivo, que no vivimos exclusivamente de las subvenciones y que tenemos un compromiso con nuestros espectadores y con una pluralidad de miradas y de formas de ver el mundo.
Por eso creo que es necesario colaborar y difundir esta propuesta :
Ahora mismo estamos votando el nombre que va a tener el nuevo cine ( documento adjunto)  y somos ya cerca de 2.000 socios.
Es una idea que se podría difundir por todas las ciudades europeas y crear una red de cines alternativos al circuito comercial que muchas veces nos bloquea nuestras obras y nos impide ver cosas interesantes.
Gracias!".

La iniciativa es extraordinaria y esperemos que prospere en Palma y, pronto, en otras ciudades.





domingo, 20 de mayo de 2012

LA LEY DEL MECENAZGO

Novelas ejemplares

Apunta el actual gobierno dos vías para desgravar su dinero.
La primera pasa por la ley del mecenazgo: dicen los rumores que quiénes inviertan en cultura, educación o en esa síntesis moderna de ambas categorías que viene siendo el deporte español podrán desgravar un porcentaje de su capital que -se especula- estará entre un 20 y un 60%.
La segunda alternativa es aún más atractiva: se llama "amnistía fiscal" y el interesado podrá desgravar lo que le dé la gana y cuando quiera.
Para que no queden dudas a los empresarios sobre cuál es el camino a seguir, la "amnistía fiscal" y su justificación moral ocuparán un capítulo entero en la remodelada asignatura de "educación para la ciudadania". 

martes, 8 de mayo de 2012

CHRIS MARKER


Intermedio prepara la edición de un nuevo pack con obras de Chris Marker. El cofre incluirá La sexta cara del pentágono, Casco azul, La embajada, E-clip-se, entre otras piezas.
Con motivo del acontecimiento, la revista Caimán dedica en este número de mayo su portada y un buen número de páginas a Chris Marker. Me pidieron un artículo, que dice así:


LAS EMBAJADAS DEL FUTURO

1- LA VIDA

Diego Dussuel, el director de fotografía de mis películas, nació en Chile poco antes del golpe de Estado de Pinochet. Vivió sus primeros años en París, junto a su madre, entre exiliados latinoamericanos. Ella consiguió trabajo como archivista gracias a una carta de recomendación dirigida a Néstor Almendros y Chris Marker. Para acudir a su primera entrevista de trabajo, tuvo que encerrar al bebé en un departamento y confiar en que la providencia velaría para que nada malo sucediera mientras ella (que estaba sola y no conocía a nadie en la ciudad) visitaba a Almendros. A su raudo regreso, se encontró con que todas las paredes de la pieza habían sido embadurnadas de mierda por el pequeño Diego, que dormía apaciguado, surcadas de lagrimones las mejillas.
Aquellas paredes action-painting fueron su toma de contacto definitiva con las artes plásticas.
Diego creció rodeado de asambleas, conjuras, planes de fuga y reconquista. Y ya era un preadolescente que empezaba a interesarse por el cine cuando vio por primera vez L'Ambassade de Chris Marker.


L'ambassade

2- INTERLUDIO (TEORÍA)

Había una vez un mundo en el que las formas cinematográficas se correspondían con ideales políticos: el uso de cada técnica comportaba una determinada ideología. En sus ensayos, Eisenstein despreció agriamente la invención del montaje paralelo, reflejo de una concepción burguesa de la vida. “Intolerancia” de Griffith lo demostraba mejor que ningún otro filme, puesto que relataba una misma anécdota repitiéndose inevitablemente a lo largo de los siglos. Por lo tanto, el montaje paralelo era reaccionario y debía ser erradicado. A esta innovación formal oponía Eisenstein el montaje de atracciones: dialéctico, promesa de la revolución, un Cine-Puño “con el que hendir las cabezas de nuestros enemigos”.
Al comienzo de Le fond de l'air est rouge, Marker construye un montaje aterrador: los planos de las escaleras de Odessa se alternan con imágenes de manifestaciones y cargas policiales a lo largo del siglo XX, en París, en México, en Praga, en Washington (estas últimas las reconoceremos en La sixième face du pentagon). Los mismos planos -la frente sangrante, una mujer insconciente, un disparo- se repiten, calcados unos a otros, y solo cambian los colores de las pieles y de las emulsiones. Y aún más inquietante: los encuadres también son exactos, como si algunas cosas solo pudieran ser filmadas de una única manera.


Le fond de l'air est rouge (inicio)

Vertov y Esfir Shub desarrollaron las técnicas del ralentí y de la repetición de un plano para resaltar la grandeza de Lenin mientras pronunciaba sus discursos. Años después, Chris Marker utilizaría idénticos procedimientos para lo contrario: delatar las técnicas de puesta en escena que hicieron de Fidel Castro un excelente actor (Reagan como némesis). 


Le fond de l'air est rouge (ver a Fidel a partir del minuto 2)

Es la misma demostración que Gianikian y Ricchi Lucci efectuaron con las imágenes de Mussolini, hasta el punto de llevar a preguntarnos por qué las masas enfervorecidas eran incapaces de ver en esas pantomimas al histrión, tan evidente en el montaje, y volvieron a votar a su plagiario del futuro, Berlusconi.
Visto desde la actualidad, tiene su gracia que Eisenstein no fuera capaz de prever que el montaje dialéctico por fuerza había de desembocar en síntesis, y que los planos del Potemkin acabarían sido empalmados (atraídos) con los de Intolerancia en una de las secuencias clave de Histories du cinéma: Marker, Godard, Gianikian y Richi Lucci, Faroki, todos ellos han mezclado técnicas propias del montaje paralelo y del montaje de atracciones, de Vertov y de Eisenstein para acabar diciéndonos, curiosamente, lo mismo que Griffith: que la historia regresa una y otra vez, como una maldición.
El tiempo es, para Marker, esa espiral de variaciones infinitas en la que se confunden ecos y presentimientos.

3- EL VÉRTIGO

Nadie había preparado a Diego para encajar la proyección de L'ambassade: mientras afuera triunfa el golpe de estado, los militantes se han refugiado en una embajada extranjera. Las noticias son confusas y las emociones extremas se suceden en esa forma evolucionada del temperamento que es la discusión política. No tardan en aparecer las disensiones, los miedos, las audacias. Diego contempla al grupo de hombres y mujeres, uno por uno, y los reconoce a casi todos. En cada cambio de plano, Diego rastrea los bordes del encuadre con la esperanza de descubrir a sus padres encerrados en Santiago. No los ve. Pero sí a todos los demás. Sabe quiénes son, cómo se llaman, en qué países terminaron. Reconoce sus rostros, los ademanes, sus formas de vestir, el tono y el vocabulario de las charlas. Emocionado, Diego recupera por primera vez una parte esencial de su infancia, los susurros que se van esclareciendo. Ése es Roberto -piensa-, que siempre fue corajudo; aquélla Enriqueta, a la que llamaban “la quebrada”, y con razón, se dice ahora. Encerrados en la embajada, son personajes de un ángel más exterminador que nunca. Y Diego entiende a sus padres, y vuelve a llorar como en aquel cuartucho de París.



L'ambassade


Es justo entonces [SPOILER] cuando uno de los militantes se acerca tembloroso a la ventana y, afuera, en el horizonte a pleno sol, descubrimos la Torre Eiffel. Y sospechamos que si la embajada no está en Santiago, sino en París, entonces el tiempo narrativo del filme no puede corresponder al pasado -al menos no necesariamente-, sino a pasado mañana, o quizás a un antes de ayer no apercibido. Por unos segundos, Diego no comprende nada de nada: ¿qué carajo es eso? ¿Qué ha pasado? Especula sobre la teletransportación. ¿O no será que el muy cabrón de Marker le ha engañado? Se ve obligado a recordar L'Ambassade y a repensarla plano a plano, para entenderla (y esto le sucederá, a partir de ahora, con todas las películas de Marker; o mejor dicho, con todas las películas, en general, y sobre todo con los informativos) bajo una nueva luz.
Algunos hombres se sienten estafados cuando descubren que los magos hacen trucos, y a partir de entonces se dedican a embadurnar el mundo (y la magia) con su mierda. Diego hizo justo al revés: con L'ambassade, asumió la herencia de sus padres, y supo que, a partir de entonces, su vocación sería contar verdades como caricias y mentiras como puños: procurar hacer algún día películas como las de ese embajador de la lucidez y la verdad que es Chris Marker, el cineasta que nos recordó que hacer cine consiste en mirar por la ventana hacia donde los demás no miran, hacia ese rincón donde la historia transcurre, aún sin mayúscula.

miércoles, 2 de mayo de 2012

EL ONCE INICIAL

Los amigos de Cinemanía celebran que acaban de cumplir 200 números, y lo hacen con una encuesta en la que "200 cinemaniacos" votan para escoger las 200 mejores películas de la historia.
El único problema es que no nos preguntan a cada uno cuáles son nuestras 200 películas favoritas (como las listas de Marías), sino que solo podemos escoger diez.
Me resulta imposible.
Para facilitarme un poco las cosas, decido que mi lista se limitará al cine español.
No quiero decir que estas películas sean las mejores, ni siquiera que sean mis diez favoritas (para empezar, son once: con delantera, centrocampistas, un solo defensa y dos porteros). Son once películas que me gustan mucho y que me apetece recordar ahora y aquí.
Con la primera he hecho trampa, porque es de producción francesa, pero el découpage es muy baturro.



1908: El hotel eléctrico (Segundo de Chomón)



1933: Las hurdes (Luis Buñuel)




1945: La vida en un hilo (Edgar Neville)


1965: Aguaespejo granadino (José Val del Omar)




1963-1971: Lejos de los árboles (Jacinto Esteva)


1977: Queridísimos verdugos (Basilio Martín Patino)




1975: El desencanto (Jaime Chávarri)




1980: Deprisa, deprisa (Carlos Saura)




1990: Atame (Pedro Almodóvar)




1991: Don Juan en los infiernos (Gonzalo Suárez)




2006: Más allá del espejo (Joaquín Jordà)