martes, 24 de abril de 2012

FESTIVAL D'A


La programación del festival D'A vuelve a ser excelente: del 27 de abril al 12 de mayo en los Aribau y la Filmoteca.
Esta semana, la Vanguardia ha publicado un monográfico D'A (con artículos de Eulàlia Iglesias, Anna Petrus, Manu Yáñez y Carlos Losilla) para el que me pidieron que escribiera unas líneas, dedicadas a la sección "Absolut risc". 
Ahí van:

EL RIESGO Y EL PLACER

Ya puestos, si por mí fuera, la sección “Absolut risc” se llamaría “Placer absoluto”. Al fin y al cabo ¿a qué nos arriesgamos en un cine? No tengo noticia de nadie que haya fallecido por ver una película espantosa, y tampoco consta caso alguno de cineasta desintegrado tras haber dirigido un engendro: aquí me tienen, sin ir más lejos, bailando por las noches y escribiendo alegremente en los diarios. Y sin embargo, pocos conceptos gozan de mayor reputación crítica que el de “riesgo cinematográfico”, como si espectadores y cineastas pudiéramos compararnos con paracaidistas o neurocirujanos, cuando en el peor de los supuestos, el peligro más grave es un rato de hastío o, en el caso de los cineastas, la ruina económica absoluta, nada serio en esta Europa en que arruinarse no es más que el primer paso para llegar a ser alguien importante de verdad, quizás un buen banquero.
Placer absoluto, entonces: una selección de películas que son maravillosas porque ninguna de ellas existía antes de ser realizada, circunstancia que parecería obvia pero que es rarísima en el cine contemporáneo. Estas seis películas son nuevas, pero nuevas de verdad.
Para empezar, es imprescindible ver “Diamond flash”, de Carlos Vermut: sería una insensatez perdérsela. Hay que verla porque da risa y miedo y pena, tojunto, y porque descubrirán el talento en ebullición de un cineasta llamado a marcar época. Tampoco dejen de ver “Ensayo final para utopía”, ese supuesto ensayo del hipersensible Andrés Duque que en realidad es un poema tristísimo y vagabundo, compuesto con versos libres y sotto voce, en el que los hombres bailan ensimismados, como el propio Duque, como si el mundo fuera a terminar a medianoche, o saltan de improviso y se quedan suspendidos en el aire para siempre, sin perder la compostura.

"Ensayo final para utopía"

“Self made” es el primer largometraje de Gillan Wearing, premio Turner y celebridad en el mundo del arte: una película poderosa, perturbadora, que se concentra en sacar a la luz todo aquello que nos resulta más complejo expresar. Justo lo contrario de lo que busca “Buenas noches España” (no, el título no es de Angela Merkel), con la que Raya Martin, el joven prodigio filipino, sigue circundando la historia de su país mediante alusiones cada vez más soterradas, desde distancias físicas cada vez mayores, como si tuviera la necesidad vital de teletransportarse a las antípodas imaginarias, que pasan por Bilbao, tal vez para hacer tiempo (esa expresión tan optimista), tal vez para verificar si desde el otro lado logra reencontrarse a sí mismo y resucitar de una vez de entre los restos a una Manila asesinada.


"Buenas noches España"

“Amanecidos” es el esperanzador debut cinematográfico de Yonay Boix y Pol Aragall, dos jóvenes licendiados del CECC, apadrinados por Lluís Minyarro, que nos ofrecen una serie de estampas impresionistas sobre el amor y otras derivas a los veinte años. Y “El alma de las moscas”, de Jonathan Cenzual, es una comedia desinhibida, que aúna fanfarrias gallegas y guiños lo-fi a Amanece que no es poco con la temeridad de quien sabe que no tiene nada que perder.
No parece que ninguno de estos cineastas vaya a terminar siendo banquero. ¿Y sus espectadores, corren algún tipo de riesgo? Definitivamente no, a menos que sean ustedes de quiénes consideran que, entre las formas de riesgo, no es la menor el placer.

lunes, 23 de abril de 2012

MANIFIESTO POR LOS CINEASTAS DE IRÁN


Esta tarde, en el X Festival de Cine y Derechos Humanos de San Sebastián, Amnistia Internacional ha hecho público un manifiesto en solidaridad con los cineastas iraníes. Dice así:


"Manifiesto – Iran cineastas

En Irán se toman muchas molestias para aislar a su población de la comunidad internacional, ocultar lo que ocurre en el país y reprimir todo tipo de disidencia interna.

El acoso a los trabajadores de la industria cinematográfica es un buen ejemplo de ello.

Mojtaba Mir Tahmasb, el director de la película “This is not a film” que tenemos el placer de presentaros en el marco de este festival, ha sido condenado y encarcelado. Le han retirado el pasaporte para que no pueda viajar al extranjero. Su “delito” es visibilizar en “This is not a film” la vida del director de cine prohibido Jafa Panahi que fue condenado a 6 años de prisión y a no volver a hacer películas en 20 años.

Los cinetastas Hadi Afarideh, Naser Saffarian Mohsen Shahrnazdar y la productora y distribuidora Katayoun Shahabi también han sufrido detenciones. Se cree que por vender sus documentales a televisiones extranjeras.

La actriz Marzieh Vafamehr fue condenada a 90 latigazos por aparecer sin velo en una escena de una película australiana y supuestamente beber alcohol en otra.

Cuando la asociación profesional la Casa del Cine iraní salió en defensa de sus miembros, pidiendo que se respetaran sus derechos, un grupo de parlamentarios pidió la suspensión de su licencia.

En 2010 se prohibió el contacto con más de 60 instituciones extranjeras, incluyendo medios de comunicación como la BBC y organizaciones de derechos humanos como Amnistía Internacional. Toda persona que se ponga en contacto con estas instituciones corre peligro de ser procesada y encarcelada.

Para Amnistía Internacional los trabajadores del cine iraníes detenidos son presos y presas de conciencia. Personas cuyo delito es ejercer de manera pacífica su derechos a la libertad de expresión.

Esperamos que el prestigioso cine iraní siga, como hasta ahora, encontrando modos creativos de eludir la censura dominante. Mientras tanto, queremos mostrarles nuestro apoyo ¡No más represión y persecución de los y las cineastas iraníes! "

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Abbas Bakhtiari, esta mañana en Donosti

Abbas Bakhtiari está en Donosti para dar testimonio de la represión sistemática que el gobierno iraní ejerce sobre los cineastas y artistas del país.
Bakhtiari fue torturado por defender la democracia, su hija de seis meses asesinada y vive en el exilio, en París, donde dirige el Centro Cultural Pouya
Además de agitador cultural, es actor, productor y, sobre todo, un músico de primera fila, que ha tocado junto a Tomatito, entre otras colaboraciones.
Bakhtiari nos ha contado hoy que la Casa del Cine iraní fue clausurada hace un mes, y que en su lugar, el gobierno iraní ha inaugurado un centro islamista del cine que financia películas propagandísticas sobre la guerra contra Irak.
El gobierno iraní también acaba de inaugurar el Tribunal del Cine y las Artes, donde los mulás juzgan y tratan de amedrentar aún más, si cabe,  a los profesionales de la cultura.
Mir Tahmasb y Panahi (directores de This is not a film) siguen a la espera de una sentencia definitiva: mientras tanto, siguen vigentes las condenas que les impiden salir del país, conceder entrevistas y rodar películas. Bakhtiri considera que la postergación sine die de sus condenas es una forma refinada de tortura psicológica y de esquivar a la opinión pública internacional.
Cuenta Bakhtiri cómo una copia digital de This is not a film llegó a Francia escondida en el interior de un bizcocho, permitiendo su proyección en el festival de Cannes y su actual exhibición en cines de todo el mundo.
Y concluye que, en su país, hay más de 70 millones de habitantes, de los cuales 52 millones tienen teléfono móvil: "por eso, el cine no dejará de existir en Irán".
Bakhtiri guarda copias de 67 películas iraníes que han sido prohibidas en los dos últimos años (la mayoría rodadas en digital, de forma clandestina, asumiendo que nunca conseguirían atravesar los férreos controles de censura y obtener la licencia oficial para su exhibición en Irán), y se ofrece para distribuirlas en España. Pone como ejemplo del nuevo cine iraní "Mourning", de Morteza Farshbaf, premiada en el pasado festival de Busan.

En algunos cines españoles se estrenó This is not a film el pasado viernes. Volveremos a ella.


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Próximamente: En el reciente IBAFF (Murcia) tuve ocasión de entrevistar a Bahman Maghsoudlou (cineasta iraní, también exiliado, autor de la primera monografía sobre el cine iraní) y a Alberto Elena (sin duda, el crítico de cine español que mejor conoce el cine persa). Ambos detallan las circunstancias de la represión en Irán en un vídeo que colgaré dentro de unos días.

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Nuria Vidal escribe hoy sobre Panahi


domingo, 15 de abril de 2012

LOS BUNHEROS

Anoche vimos un bunhero. Los dábamos por extinguidos. Lo más insólito del bunhero que ayer nos enseñó Abinou es que estaba solo.
Los bunheros tienen un tronco delgado en la base y se van ensanchando hacia lo alto. Por eso, su equilibrio es inestable y solo sobreviven en comunidades de al menos media docena de ejemplares, aunque lo más habitual es que formen verdaderos bosques. Los bunheros requieren del grupo para apoyarse los unos en los otros, reclinando sus copas sobre las de los vecinos más cercanos, en juegos de equilibrio muy complejos: para que un bunhero se sostenga en pie, suele ser necesaria la intervención, con sus pesos y contrapesos, de varios centenares de árboles, sostenidos a su vez en la misma intrincada red de apoyos. Se comprenderá la fragilidad extrema de esta especie. La tala de un solo bunhero comportaba a veces la desforestación de provincias enteras.
Cuando un bunhero se desploma, su madera se pudre con la rapidez propia de estas regiones húmedas, y produce un humus muy bueno, del que crecen unas flores amarillas que, salvo el color, son  parecidas a las amapolas.
Pero lo más celebrado de los bunheros son las pequeñas hojas que crecen en las ramas bajas orientadas a poniente.
Durante miles de años, estas ramas -las más estrechas- fueron las preferidas por los macacos de cara pintada, que las usaban como mingitorios.
Se desconoce si esta prolongada cohabitación con la orina de los macacos desembocó en una reacción química imprevisible, o si es que, simplemente, los bunheros se hartaron de ser faltados al respeto, y cavilaron el mejor modo de desembarazarse de los incómodos intrusos.
El caso es que, tras varios miles de años, las hojas de los bunheros mutaron en su aspecto actual de mariposas.
En el dorso tienen una tonalidad azul cobalto, moteada de manchitas negras, y en el reverso, las proporciones de estos colores se encuentran invertidas: al darles vuelta, las hojas son negras con pinceladas azules que parecen pequeñas pupilas asombradas, y desprenden un polvillo parecido a la pimienta, pero que no sabe a nada y es inocuo. Lo más hermoso es contemplar las hojas a primera hora del día, cuando la luz despunta y aprovechan la brisa matutina para sacudirse en un leve movimiento espasmódico, que nos sugiere la capacidad de aletear. No parece disparatado sospechar que este movimiento fuera lo que ahuyentó a los macacos. 
Varios centenares de de estas hojas pueden apreciarse en las colecciones del Fritßgartenmuseum alemán. Algunas están catalogadas entre las secciones de botánica, mientras que otras constan en los pavellones de entomología, acaso por error, donde están clavadas con agujas sobre cartulinas blancas.
Abinou pronostica que, durante los próximos siglos, los bunheros experimentarán una regresión evolutiva, y que sus hojas dejarán de parecer mariposas para recuperar su primitivo aspecto.
Sabremos así, según él, que los bunheros habrán preferido la orina de los macacos a ser sometidos a los estudios de los naturalistas.

sábado, 14 de abril de 2012

WERKSCHAU

DESPEGANDO

Temer que el avión estalle por los aires y que los bomberos, enfermeros y policías que recogen los pedazos de carne entre los hierros humeantes descubran que has volado con los calcetines sucios y agujereados, que ni siquiera te habías duchado.

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Retrospectiva en Tuebingen

Isaki Lacuesta ist eine der interessantesten und ungewöhnlichsten Stimmen der heutigen spanischen Filmszene. Das Verlagshaus Phaidon nahm ihn in das Buch Take 100 – The Future of Film als einen von 100 Filmemachern auf, die die Zukunft des Kinos verändern werden.


Y mientras tanto, Marcos Ordóñez empieza a contar en su blog la increíble vida de Perico Vidal, a quién filmamos para "La noche que no acaba":

“Apunta”, me dijo Enrique Herreros: “Es el ayudante de dirección más importante que ha habido en España. La mano derecha de Welles en Mr. Arkadin, y de David Lean en Doctor ZhivagoLawrence de Arabia y La hija de Ryan. Perico fue quien descubrió a Omar Shariff para Zhivago. Perico era el único que podía hacer entrar en razón a Mitchum cuando rodaban La hija de Ryan en Irlanda. Cuando murió Lean, su viuda sentó a Perico a su lado durante el funeral, en la catedral de San Pablo. Sinatra le presentaba diciendo Pedro, the man who saved my life in Spain. Sinatra en Hollywood y Christian Marquand en París" (Marcos Ordóñez)

jueves, 12 de abril de 2012

DIAMOND FLASH. SECRETO A GRITOS

"O sea, no crees en los espíritus y te dan miedo las historias de terror"

"Decir te quiero mucho es menos que decir te quiero"
"¿Me quieres, aunque sea mucho?"

"El problema de la gente en general es la necesidad que tienen de comprenderlo todo".

Diálogos de "Diamond flash"



El entusiasmo tiene mala prensa. Suele temer el entusiasta que lo tomarán por publicista, o aún peor, por naïf, así que por lo general se arruga y calla o frunce el ceño y disimula. Como no es el caso, puedo proclamarlo: repasando la programación del festival D'A (Festival Internacional de cinema d'autor de Barcelona), he visto "Diamond flash" de Carlos Vermut y estoy entusiasmado. Durante la proyección, me ha acompañado una sensación de descubrimiento parecida a la que tuve viendo las primeras películas de Lucrecia Martel y Joao Pedro Rodrigues. 

[Añadido horas después: leo que el siempre sintonizado y oportuno Marcos Ordóñez escribió sobre "DF" una frase simétrica a la anterior: "Recuerdo que sentí algo parecido con una subterranísima película argentina reciente, que tampoco ha conocido distribución comercial: Historias extraordinarias, de Mariano Llinás"]

Que la ópera prima de Carlos Vermut no se haya estrenado en salas comerciales, y que su advenimiento fuera en Abycine -y no en Cannes, Locarno o Donosti-, lejos de sepultarla, ha servido para lo contrario: para recordarnos que hay que subrayar con amarillo fluorescente las fechas del festival de Albacete en nuestras agendas cinematográficas. 

"Diamond flash" ya es un secreto a gritos. Y por una vez, son los entusiastas quiénes gritan, con gritos felices de celebración. 

Vermut carga las tintas del drama hasta el borde en que la tragedia se arrima a la tragicomedia, y a partir de aquí, cada espectador debe decidir por sí mismo si la disfruta por su humor negrísimo y subterráneo, o si prefiere identificarse con los personajes y sufrirla a las bravas, como hacen esos mexicanos existencialistas que se rebozan a la vez en los culebrones y Lost Acapulco. A mi entender, la película legitima ambas lecturas, y de hecho, lo más lógico es que el espectador las compagine, igual que Vermut alterna la violencia y el chiste, igual que sintetitza la obscenidad y el pudor, el hiperrealismo y lo fantástico, el (Super)pop(héroe) y el esperpento, lo verosímil y lo pasado de rosca, "El extraño viaje y "Un hombre y una mujer" (carteles pegados en una cocina, esa declaración de principios en forma de cita para una película capaz de trascender las citas y ser ella misma), los susurros y el secreto a gritos en una poética personalísima, la propia de un tipo que en su día mezcló en un solo clip a los Power Rangers con David Bisbal. 

Tiene mucho mérito hacer una película que habla tanto de los malos tratos (violencia doméstica, la llaman) y que nadie piense ni por un segundo en Iciar Bollaín.

Vermut es un especialista  filmando textos de varias páginas en plano/ contraplano, gracias a su buen gusto con los encuadres, pero, sobre todo, a la intensidad creciente de unos diálogos extremadamente precisos, muy bien escritos, cargados de giros coloquiales y de sorpresas, y a unas actuaciones que son un verdadero trabajo de creación, plasmado en un registro actoral colectivo, muy compacto: ¿alguien recuerda haber descubierto alguna vez a media docena de actores fenomenales en una sola película?

Resulta muy instructivo recuperar ahora "Maquetas", uno de los cortos con los que Vermut empezó a darse conocer en el Notodo, para comprender que estos registros interpretativos y esa escritura naturalista y subversiva son fruto de un trabajo que viene de lejos:


En su día, el jurado del Notodo que debía valorar "Maquetas" discutió durante horas, sin fiarse de los títulos de crédito. ¿Estaban viendo de verdad a actores o Vermut había utilizado archivos de víctimas de ETA para sacarlas de contexto y montar un corto inmoral y repugnante? Al final, "Maquetas" se llevó premio, y el cine español también. 

Y el siguiente vídeo es Vermut, o cómo cambiar bruscamente de ritmo y de tono sin previo aviso, en un plano fijo (me refiero al cambio de marcha a media frase en el primer plano del corto, que no me sorprende menos que los posteriores giros de los acontecimientos), ese recurso que ahora ha empleado tan bien en "Diamond flash": 

"Michirones" (2009)
("Lucía y Elena son amantes, pero sobre todo murcianas")

He leído varios artículos sobre "Diamond flash" y casi todo destacaban que la película se haya hecho con mínimos recursos económicos, como si la crisis fuera una categoría estética igual que lo fue la ruina para Burke y los apóstoles de lo sublime. Y aunque aquellos artículos fueran bienintencionados y hasta muy elogiosos, en el fondo, al sacar a relucir la falta de pasta, no hacían otra cosa que atemperar el aplauso. Porque aplaudir a "Diamond flash" por estar hecha con poco dinero acaba siendo igual que celebrar que Oscar Pastorius sea el corredor sin piernas más veloz de la tierra. Todo eso debe dar igual a los espectadores: lo importante es que "Diamond flash" es una excelente película y punto. 

Cabeza de león de un león que, tal vez, ni siquiera exista aún más allá de las futuras películas de Vermut y sus imitadores (que, así lo espero, los habrá muy pronto). 
Queremos más. 

lunes, 9 de abril de 2012

ADÉU A UN BAR

Girona, dissabte al migdia

No recordo que mai m'haguessin colpejat d'ençà que sóc adult. 
El River és un cafè gironí, decorat amb imatges de Bruce Springstreen, que en les deu línies de la portada de la seva web promet un "ambient cosmopolita", "bon ambient", "el millor ambient" i,  com que fa baixada, "multiambient".
A mi, mentre feia cua per pagar davant la barra, a plena llum del dia, a l'hora de dinar, m'hi acaben de clavar un cop de puny al mig del cap.
L'agressor ha estat un altre client del River, que després de l'hòstia, ha tornat a entaular-se com si res.



Els meus amics protesten. El personal del River mira cap una altra banda, tots segueixen traginant safates i cobrant-nos les consumicions. De fet, intenten cobrar-nos unes braves de més, però això ja és una altra història. 
M'adreço al responsable del local, que fins avui, sempre m'ha atès amablement, i que ara mateix passa pel meu costat com qui no vol la cosa.

- Perdona -li dic- aquest paio m'acaba de clavar un cop de puny al cap.
- Jo no he vist res.
- Ja. Doncs m'acaba de fotre una bona hòstia al cap. Hauríeu de trucar a la policia. 
- A la policia? No fotis! Si vosaltres sou set, i ell només un.

La seva rèplica és tan inesperada (sarcasme o invitació a la batalla campal?) que ni tan sols no miro de fer-lo entendre que nosaltres som set clients pacífics davant d'un -només un- paio que no m'ha trencat la cara de miracle. Per començar: sense cap frase ni mirada prèvia, m'ha etzibat una empenta a l'espatlla, m'ha travessat; li he dit "no cal empènyer, que ja sortim tots"; ha tornat a entrar, m'ha preguntat si em volia emportar una hòstia; li he dit que no; me l'ha clavat.
Ara segueix mirant-me, entaulat, no sé si prenent el postre o apurant la copa, mentre el propietari del River se'n desentén, de tot plegat.

- Hauríeu de fer-lo fora. No penseu fer res?
- Perquè? Jo no he vist res.
- A mi m'agrada venir a aquest bar, hi venim de tant en tant. I us esteu comportant de tal forma que no podrem venir mai més.
- Aquest noi que dius és un client habitual. Mai no ha pegat ningú.
- Vaja, ara ja sí. 

El propietari del bar em mira, desconcertat. Intenta esquivar-me (com jo mateix he fet, amb èxit relatiu, davant de l'hòstia) i seguir servint taules, però insisteixo. Em fa l'efecte que ni tan sols no entén què és el que espero d'ell. Però per ara, si més no, ja m'ha fet comprendre quina és la diferència entre client ocasional i client habitual, i fins on arriben les prerrogatives dels segons.  No em sembla poca cosa.
Mentre conversem a l'exterior del bar, penso que, a dins, l'agressor ja deu estar a punt d'acabar les postres, o la copa. Potser fins i tot ja n'ha demanat o li n'han servit una altra. 

Sembla que el propietari del River té una idea. 
- Però què és el que vols? Una disculpa? A veure, espera't aquí un moment...

El sento cridar l'agressor pel seu nom. 
- M... Vine un moment!

La idea és pèssima. L'agressor se m'acosta i no cal ser psicòleg per entendre que té ganes de ventar-me la segona hòstia. De fet, enfila directe cap a mi, se m'encara i nosaltres (els set contra un) retrocedim com un sol home.
El propietari del River li demana que es disculpi i l'homenot estira un braç cap a mi.
Mentre sortim pitant, arribem a veure com l'homenot torna a entrar al River.

Sospito que, hores d'ara, al River segueixen pensant que el seu comportament va ser modèlic. Si fins i tot em varen demanar disculpes! 
Dubto que hagin entès que, a mig termini, continuar servint els agressors, mentre els clients atonyinats es veuen empesos a marxar del local, és una estratègia comercial diguem-ne que dubtosa. 
Ja no ètica: es tracta d'una qüestió més immediata, de simple integritat (física, vull dir).

Segur que al River ningú no notarà la diferència, però a mi em fa prou llàstima no poder tornar-hi. M'agradava el cuiner del River. I una nit ens hi van servir un mezcal reposat molt millor que el del "colmado".

Per sort, hi ha alternatives bones: ben bé al davant, al peu de Sant Fèlix, hi ha el Konig.
I uns metres més enllà, al Pou Rodó, el millor cafè: el Context.
Cafès civilitzats, on no cal que l'ambient sigui "cosmopolita", ni tan sols "multiambient".
Bona gent.


CONTRAPLANOS

Y, como si esto fuera un Rashomon de provincias, empiezan a llegar otras versiones de los hechos.
La primera nos la envía Vittorino Iriarte, que escribe de parte de El hombre pantera.
Esta crónica tiene la virtud de recuperar la intervención salvadora de Juan, a quién llamamos, desde entonces, "El puto enterrador", como si fuera un campeón de wrestling a punto de enfrentrarse a El Santo. En seguida entenderán por qué.



JUEVES 12 DE ABRIL DE 2012

Hacer crack

1.
En la boca, fuerte, un golpe seco. Los huesos de la mano. El hígado: uno, dos, tres, cuatro. Los ojos con las uñas. El cuello, morder en el cuello, con fuerza, en la yugular. Morder, también con fuerza, en la femoral. Las rodillas, con un bate. Los pómulos. El tabique nasal, con un puño de hierro. Algo punzante: en la espalda, en los riñones. Desgarrar. Romper. Cortar. Partir. Obligar a alguien a que coma tierra y hierba. Decirle al oído:
- Cabrón, hijodeputa, cabrón, ahora te vas a comer esto.
Decir esta frase sin elevar el tono, con voz tranquila, muy despacio.
Una navaja de barbero. Cadenas, luchacos y estrellas ninja. Cuchillas. Una navaja automática, de esas que hacen ¡click! Un hacha. Un fusil acuático usado fuera del agua. Las costillas, fuerte, tan fuerte que se rompen y se clavan en los pulmones. Anzuelos, usar anzuelos en seco. Fuego. Quemar un bar. Quemar una moto. Quemar un coche. Quemar un colegio. Quemar un sanatorio mental. Quemar una gasolinera. Quemar una piscina. Quemarlo todo. Un lanzallamas. Un directo. Un crochet. Un gancho. Fintar y lanzar un golpe con la derecha, una hostia. ¡Te voy a dar una hostia! Muchas hostias. Te vas a comer esto. Sí, tú, te vas a comer esto. Molerte a palos. Cabrón. Hijoputa. Hijo de la gran puta. Tu puta madre. Cabronazo. Te voy a partir. Te voy a matar. Te voy a dar de hostias.

- Ey.

No me mires. Que no me mires. ¿Estás sordo? ¡No me toques! Ni se te ocurra tocarme. Si me miras te mato. ¿Me estás mirando a mí, tío? ¡Que te calles! ¡Que te calles! Cierra la boca. No te acerques. Si das un paso más, te mato. Te vas a comer esto si te acercas. No me toques.

- Ey.
- Ey ¿qué?
- Que tengas cuidado, tío.
- Que tenga cuidado de qué.
- Que me has dado un golpe al salir, ten más cuidado.

El hombre pantera se tensa, algo está a punto de suceder. Una pelea. Una pelea en un bar. Una pelea en un bar con un motero que lleva un chaleco de cuero sin mangas. Mierda, esto parece una película, se dice. Y se tensa. Está a punto de suceder algo. Y sucede.
Hace unos días, el hombre pantera envió a Isakiski un dibujo donde aparecían dos boxeadores. "Estoy en una exposición sobre Geroges Perec y he encontrado esto. Me he acordado de ti", le dijo. El dibujo pertenecía a un cuaderno de adolescencia de Perec y mostraba una escena de un combate de boxeo. Alguien que golpea. Alguien que recibe. Alguien que observa. Alguien que narra.
Y sucede.

- Te jodes, no haberte puesto en medio.
- Vale, muy bien, dice Isakiski.
- ¿Qué?
- Nada.
- ¿Qué?
- Que eres un campeón.
Y el motero vuelve y suelta el primer puñetazo.

2.
El hombre pantera recuerda que una vez, cuando vivía en Barcelona, tuvo ganas de destrozar un coche con un bate y de hacer daño a alguien. Pedaleaba hacia el centro de la ciudad cuando un tipo que conducía hasta arriba de droga se saltó un semáforo y lanzó al hombre pantera y a su bicicleta por los aires. No fue grave, sólo el susto y el golpe y los rasponazos. Lo primero que hizo el tipo fue ofrecer dinero para no dar parte al seguro. Después, cuando el hombre pantera dijo que no, dio un número de poliza falso. Durante semanas fue imposible localizar al conductor. Fue entonces cuando el hombre pantera tuvo ganas de hacer daño. De destrozar el coche con un bate. De llamar a un número de teléfono con muchos números y decir:
- Golpear fuerte.
En las películas sucede así. Un número y alguien que responde en la penumbra. Dinero. Después, la violencia. Sangre. El ruido de los huesos rompiéndose.

3.
Un gesto rápido del motero al bolsillo trasero de su pantalón. Un brillo. Isakiski, Santi, León, el hombre pantera. Juan muy cerca. Los camareros mirando y sin hacer nada. Un poster de Bruce Springsteen de cuando era joven y cantaba The River. Una chica de piel muy blanca y ojeras sentada en una mesa redonda, observando la escena como si estuviera en el cine. El brillo. Y Juan saltando sobre él. Y Juan llevándose al motero a la calle. Esta es la escena del enterrador. Sigue así:
- ¡A mí no me tocas!, grita Juan.
- ¿Que no te toco?
- ¡A mí no me tocas!
- Hostias.
- ¡Ni hostias, ni hostias, a mí no me tocas!
- Te voy a...
- ¡Tú no sabes quién soy!
- Qué...
- ¡Que tú no sabes quién soy!
- Quién soy, quién soy... Te voy a dar una hostia.
- ¡No tienes ni puta idea de quién soy!
- Te voy a dar tal hostia que vas a ir al cementerio, quién soy, quién soy...
- ¿Al cementerio?
- Al cementerio, sí.
- Al cementerio, tío... Al cementerio vas a ir tú. ¡Yo soy el puto enterrador!
- ...
- ¡Yo soy el puto enterrador del cementerio!
- ...

4.
Llorar. Sentirse mal y llorar. Llorar por dentro. Llorar por fuera. Llorar de rabia. Llorar con los dientes apretados. Llorar para sentirse mejor. Llorar para relajarse. No llorar. Temblar un poco. Temblar por dentro. Temblar de frío. Temblar de rabia. Temblar y dejar de temblar.

5.
- Ven. Ven, le dice ella.
Y se desnuda y camina de puntillas hacia el agua y se lanza de cabeza al río y desde el agua grita:
- ¡Venga, ven!
Es un día soleado de primavera, media tarde, a orillas del río Onyar, en las afueras de Girona. Y él se levanta y se quita la ropa y camina despacio hacia el agua y cuando mete el pie, ella se ríe, porque el agua está helada, y él también se ríe y ella entonces le lanza un chorro de agua desde su boca, como si fuera una ballena, y él entonces, muy rápido, se lanza de cabeza dando un grito salvaje y ella también grita y se ríe y ahora los dos simulan una pelea entre un cocodrilo y un hipopótamo, y chapotean y se hacen aguadillas y se abrazan y se besan, se besan al principio con besos cortos y después con un beso largo con lengua, moviendo mucho la lengua, con un beso que hace que él se empalme, con un beso que hace que ella le desee como jamás le había deseado, y se hunden un poco y después salen a la superficie y respiran, y se ríen y se besan, ahora con besos cortos, en los labios, en la cara, en la frente, en los ojos, en las manos, en el cuello, en los brazos. Y el sonido de esos besos en sus cuerpos podría describirse así: muak, muak, muak, muak, muak...
Y la siguiente crónica es la versión de los hechos según Juan, a quien -para entendernos- seguiremos llamando "el puto enterrador":




"Llevábamos horas esperando un agua con gas y unas bravas cuando, por fin, decidimos liberarnos de la garra de aquel sol y de aquellos camareros. Fuimos a pagar con recelo. No queríamos pagar. Musité la posibilidad de un "simpa" a la andaluza. Sólo Santi me oyó. El argentino confeccionó palabras precisas, con etimologías adecuadas, para enfriar ese impulso y defenderlo al mismo tiempo. Decir que "no" para poder decir que sí sin miedo. Y el motero quería escapar de la dama pálida, de la mesa redonda, de las ojeras profundas de la dama pálida. Y de Springsteen. De la idea de convertirse en un sucedáneo descolorido y sobreexpuesto, no ya de Springsteen sino del papel ácido y malo en el que estaba impreso el poster de Springsteen. Notó que nosotros ya habíamos tomado la iniciativa, que ya habíamos comenzado a desencadenarnos del antro, y tu cuerpo debió parecerle un cerrojo, una espera eterna, un eterno túnel entre él y la calle. Cuando se giró, fue a golpear a la dama pálida que llevabas translúcida en el rostro. Eras una trasparencia propiciatoria, un colchón de carne, un saco de azogue donde ahogar el brazo que merecía ella.

Pensé en Marlon Brando convertido en padre de Superman, en el espectro desmesurado y verdoso que parpadea por última vez en un cristal de criptonita. El último recuerdo físico, el último rastro resplandeciente de los orígenes del superhéroe justo antes de que un alud entierre el pasado entero bajo el hielo. Ya sólo queda el presente. Él no sabe quién soy yo. El miedo, cristal transparente, apaga su garganta.

Sí. Por un amigo, yo soy el puto enterrador. Y qué?

Gracias por ese fin de semana, querido Isakiski."


A este relato solo me cabe añadir el recuerdo de una Andrea admirada, que celebraba que Juan hubiera tenido tantos reflejos y tanta experiencia vivida en los bajos fondos. Reconozco que esa frase me hizo mucha gracia.
Porque, puestos a añadir un matiz, muy leve, a mi entender, lo que explica de verdad la oportuna y admirable reacción de Juan no son tanto los bajos fondos, como sus fructíferas experiencias como actor. Sin ni siquiera tener que darla y mucho menos recibirla, Juan interpretó un papel de la hostia, tanto que  reculó al motero.
Y aún otro detalle que, añadido al acento sevillano, explica mejor que nadie su heroico salto al vacío: pocas horas antes, habíamos salido todos de ver al Grupo 7.

DOMINGO DE RESURRECCIÓN

Domingo de Resurrección. 
Grabación en la iglesia de Sant Martí Vell de un tema para la banda sonora de un vídeo codirigido por Alba Sotorra & Isa Campo: han tenido mucha fe. 
Todo lo que en estudio serían plug in y reverberaciones programadas, aquí es bóveda, piedra, estuco, altar, colocación. Mano de santo. Acústica milagrosa.
Todavía no somos Los mariachis de la nada, pero a la que ensayemos dos o tres años más, todo llegará.













domingo, 1 de abril de 2012

LOS PASOS DOBLES: EXTRAS, 2. LA IMAGEN BARCELÓ

Amon, el amigo modelo

Arriba: Miquel Barceló, “Amon noir” (izq, técnica mixta),  “Amon” (dcha, terracota). 1996.
Abajo: Fotogramas de "Los pasos dobles"


Desde niño, Amon Dolo, es amigo de Barceló. Ahora trabaja para él como ayudante en su taller del País Dogon, y protagoniza “Los pasos dobles” y “El cuaderno de barro”. 


Miquel Barceló, “Retrat doble. Amon (recto), Dues papaies (verso)”, 1995.

La relación que existe entre Los pasos dobles y El cuaderno de barro es de la misma naturaleza, complementaria -negativo y el positivo- que la que hermana a los dos lados de esta pintura doble. 
En la fotografía es difícil apreciarlo, pero el volumen que da relieve a los rostros de Amon se corresponde, al otro lado, con el vacío, en forma de vulva, del interior de las papayas.

Abinem, el tío de Bongo

Arriba: Miquel Barceló, “L’oncle de Bongo”.
Abajo: Fotograma de Los pasos dobles

Abinem Dolo, el tío de Bongo, antiguo campeón de lucha, reparalotodo, es uno de los viejos amigos de Barceló y personaje esencial de la vida en Gogoli. 




El mercado de Sangha


Arriba: Miquel Barceló, “Marché de Sangha. Vendeuses de papayes”, 2000.
Fotogramas de”El cuaderno de barro”.


“El el mercado de Sangha venden las pastillas amontonadas por colores. Y uno puede comprar dos rojas o cinco azules, sin que nadie sepa ni le importe si son anticoagulantes, retrovirales o laxantes. Hoy he terminado tan cansado que he comprado dos amarillas”. (del cuaderno de rodaje de Isaki Lacuesta)

“Como casi todo aquí, el plástico también envejece más rápido. Mis cubos para la pintura están hechos polvo. Yo, por el contrario, tengo la impresión de estar rejuveneciendo, tal vez porque aquí me reencuentro con el país bárbaro de mi infancia, sucio y fuerte”. (Miquel Barceló, Cuadernos de África, 12-XII-94)


El río y los colores



Arriba: Miquel Barceló, “Rio Niger I”
Abajo: Fotograma de “El cuaderno de barro”.

Las tintureras trabajan en los ríos, tiñendo las telas del color índigo característico del País Dogon. El índigo se mezcla en el agua con la espuma de las que lavan la ropa. 
 

Ogobara, el jefe 



Arriba: fotograma de “El cuaderno de barro”. 
Abajo: Miquel Barceló, “Ogobara”, 1996 (izq). Miquel Barceló, “Ogobara blanc”, 1996 (der).

 Ogobara, amigo de Barceló y actual jefe del poblado