lunes 30 de enero de 2012

ANONIMOS Y NI SIQUIERA ALCOHÓLICOS

DAR LA CARA


Hasta hace cuatro días, el anonimato seguía siendo percibido como lo que suele ser: un síntoma de cobardía y de esa variante vil de la extorsión que son los enamoramientos desesperados y desesperantes.
Exceptuando el soporte, hasta la RAE predecía cuál sería en el el presente la primera utilidad de los tuits en manos de los ociosos: 
"4.m Carta o papel sin firma en que, por lo común, se dice algo ofensivo o desagradable".

Ayer, sin despeinarse, en El País definían a los Anonymous como "activistas" y, aún más fino, "ciberactivistas": si lo colgaron en la sección de cultura es solo porque no tocaba el Tentaciones.

Arcadi Espada rastreó en su día el vocabulario periodístico sobre el terrorismo y comprobó que hasta bien entrados los 80 "a todas las víctimas las mataron jóvenes, agresores, autores [cobrarían, sin duda, sus derechos], un grupo armado. Nunca terroristas ni asesinos».


Arcadi se va a poner las botas cuando tenga un rato para escribir sobre cómo el periodismo español ejerce de publicista de Anonymous (de modo inconsciente, algunos incluso convencidos de que los denuncian, o agachando la cerviz bajo los anuncios de las mismas operadoras de telecomunicaciones que patrocinan a los diarios al tiempo que los asfixian).


La operación de marketing de los Anonymouse es tan torpe (o tan simétrica) que hasta van por el mundo enmascarados con una versión de la vieja careta de Fawkes diseñada en Hollywood, tras el correspondiente blockbuster.

Por cierto, ¿cómo habrán contrastado nuestros periodistas que el blog anónimo era de la facción auténtica de los raterillos Anonymouse y no un experimento sociológico de sus propios compañeros, tan ocurrentes?

Ah, veo que me acaba de llegar un mensaje de Anonymouse (la facción auténtica de los ciberactivistas): dicen que la nueva contraorden es que acudamos todo en masa a ver retrospectivas de Willy Montesinos. 
Espero que los medios se hagan eco de este comunicado decisivo, aunque a los pobres periodistas no les quede más remedio que firmar sus artículos con nombres y apellidos.

1 comentarios:

  1. Hasta hace cuatro días, el anonimato seguía siendo percibido como lo que suele ser: un síntoma de cobardía ...

    ¿Quieres decir como la censura de Ibercrea?

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