domingo, 27 de noviembre de 2011

REACCIONES A LA CRÍTICA ESPECTACULAR

Uno

Uno de los mejores escritores de este país me escribe un mail en el que lamenta la mediocridad y el despiste generalizado del periodismo cultural español. De hecho, no cree que sea un problema exclusivo del cine, ni mucho menos, sino que me explica que en la literatura también cuecen habas y en el arte a calderadas. Para ahorrar tiempo, en su mail resume a todos los malos periodistas inventándose un nombre colectivo: Pedro Botero, el paradigma del (mal) crítico español. Tomo nota.

Dos

El crítico de cine Alex Gorina publica, en su blog de TV3 y en la revista El temps, sus opiniones con respecto al artículo que Sergi Pàmies publicó en La Vanguardia, Paso doble, y mi texto La crítica espectacular.

Tres

Luis Martínez, crítico de cine del diario El Mundo, me escribe un mail que me parece un buen ejemplo de cómo podemos discutir y discrepar de modo constructivo. Le pido permiso para publicarlo y lo concede con la condición de dejar claro que era "un mail privado", escrito "sin intención de ser un texto público ni una entrada en mi blog (que no existe)". 

Éste es su mail:


"Buenas tardes,

Un amigo me acaba de pasar tu artículo en La Vanguardia. Alabo el gusto por polemizar (e incluso 'polinizar' las mentes), pero tanto los ejemplos que das como el afán globalizador (todos los medios del país) me resultan algo injustos. Puedo imaginarme lo que te parece mi parecer, pero me parecía conveniente parecer, cuanto menos, afectado. O algo parecido.

Tanto las películas de Olivier como 'Hollywood talkies' tuvieron su espacio en este periódico. Quizá no el que merecían (tienes razón), pero siempre muy superior al de cualquier otra película que pasó por las secciones paralelas a la oficial (tanto en Cannes como en Venecia). Es decir, que fuimos aún más injustos con películas como 'Hunger' o la última de Hong Sans Soo que, inexplicablemente, no fueron programadas en la sección oficial.

No me extenderé sobre las cuestiones generales (lo poco que interesa la cultura o el cine de autor) porque no creo que sea el sitio para discutirlas. Aunque, ya te adelanto, no estoy de acuerdo y, llegado el caso, hasta me ofende (sin exagerar, eso sí).

Siempre que me ha tocado escribir sobre tu cine lo he intentado hacer con todo el respeto del mundo (respeto sincero, no fingido o protocolario) y la honestidad debida (a ti y a los lectores). Siento haberte molestado si tal cosa ha sucedido (una deducción que extraigo del tono de tu texto). (...)

Un saludo, Luis Martínez"


Y aquí va mi respuesta:

"Querido Luis,
me ha alegrado mucho recibir tu mail. Ojalá en este país fuera más habitual que nos habláramos y escucháramos los unos a los otros.
Tienes toda la razón en lo que dices. En mi artículo en La Vanguardia fui demasiado simplista y no separé el grano de la paja.
Mi argumentación en ese artículo se basaba en hechos que sucedieron hace bastante tiempo y debería haber concretado que la cobertura cinematográfica que tú, Reviriego, Sardá y compañía hacéis en El Mundo es infinitamente mejor, más digna en todos los aspectos, que la de Pedro Botero en su día (...), así que te pido disculpas. ¿Puedes hacerlas extensibles a tus compañeros?
Por lo que dices en tu mail, deduzco que no tuviste ocasión de leer el artículo completo, que salió el mismo día que la versión breve de La Vanguardia. En él verás que intento precisar un poco más, concretar con citas y hechos. Verás que te nombro a ti, muy en particular, como ejemplo de crítico cinematográfico que siempre me deja mal, pero cuya prosa respeto. Comprenderás que tampoco lo digo por retórica. (...) Eres de los periodistas que aún recuerdan que lo nuestro es discutir sobre las ideas y los textos, no contra las personas.
Me divirtió lo del bocadillo de mortadela. Y leyendo tu segundo artículo, el del domingo post-concha, hubiera podido pensar que todo lo que escribías era muy elogioso si no fuera porque sabía que no te gustaba la película. Ningún problema con eso, todo lo contrario. Me pareció muy bien.
En cualquier caso, es evidente que la existencia del texto largo no quita que el texto inicial, el de La Vanguardia, fuera injusto con la sección de cine de El Mundo. 
(...)
Un abrazo y, cuando quieras, nos tomamos unas cañas y un bocata de mortadela ;) 
Gracias por escribir y por escribirme, hasta pronto.
Isaki



En un siguiente mail, Luis Martínez apuntaba otro matiz importante:

"(...) Por cierto, no es cierto que siempre te ponga mal. Yo prefiero pensar que te pongo bien con reparos. Tengo la impresión de que estamos tan acostumbrados a la crítica neroniana (u obra maestra o una mierda; dedo para arriba, dedo para abajo) que cualquier medio tono es entendido como una ofensa".


Cuatro:


El 20 de noviembre, Peio Aguirre publica en su recomendable blog "Crítica y metacomentario" una entrada sobre La crítica espectacular.
El texto de Aguirre es prolijo, meditado y apunta una considerable cantidad de ideas con las que estoy de acuerdo.
Sin embargo, y sin ánimo de ser exhaustivo, discrepo en los siguientes puntos, que me parecen importantes:

- No creo que los festivales sean "un marco que anula la posibilidad para la crítica por definición". Por fortuna, hay buenos ejemplos aquí y en el extranjero que desmienten esa idea. Tampoco creo que los festivales sean siempre "el reflejo en el espejo de una clase de industria",  sino que, la mayoría de ellos (y recordemos que los hay de todos los tamaños), hacen una labor de discriminación positiva rayano en la filantropía. Ya he expresado mis ideas al respecto en numerosos artículos y entrevistas. En cuanto a las reglas del juego, si es que las hay, son móviles, variables y no están grabadas en las tablas de la ley, sino que cabe la posibilidad de modificarlas y mejorarlas entre todos. Siempre me ha parecido mejor trabajar desde dentro que quejándonos en las barras de los bares.
- No vivimos entre dos mundos. Para bien o para mal, vivimos solo en uno, que por lo demás, es bastante corregible.

Sin duda, "Crítica y metacomentario" merece una visita.


Cinco:

Otro crítico de cine al que admiro, y cuyos artículos fueron muy importantes en mi formación (ahora, no sé por qué razón, parece más joven que yo) me escribe un mail con valiosos comentarios sobre la crítica.
Entresaco lo siguiente de su carta:

"(...) Me gustaría poder hablar del tema, porque mi postura igual no coincide al cien por cien con la tuya. Lo que lamento de todas estas polémicas es que, a menudo, da la impresión de que la única persona que escribe de cine en este país sea Pedro Botero, cuando, en realidad, creo que en el oficio de la crítica también hay un relevo de miradas muy estimulante. Nunca hablamos de Gonzalo de Pedro, Josu Eguren, Eulalia Iglesias, Sergi Sánchez, Jordi Costa, Carlos Losilla, Àngel Quintana y muchos otros que están publicando en prensa diaria y encarnan miradas receptivas, muy analíticas, etc.
Por ejemplo, Javier Ocaña tiene una sensibilidad crítica distinta a la mía, pero en su trabajo hay seriedad y rigor".

Mi remitente tiene toda la razón, y no sería difícil ampliar su lista con críticos de la prensa diaria tan distintos como Begoña del Teso, Manuel J. Lombardo, Sara Brito, Xavi Serra y los otros tantos que a estas horas de la noche olvido.

La cuestión no es baladí: si cuando nos paramos a pensar, todos estamos de acuerdo en que el contexto real es éste, ¿por qué la impresión general suele ser que estamos rodeados de Pedroboteros?

Se me ocurre que quizás, cuando seguimos buscando a Pedro Botero entre los periodistas, cometemos un error: ya hace tiempo que a este ente simbólico de la mediocridad y el lucro  le dieron una patada para arriba, y ahora habita entre los redactores jefe y las cúpulas de dirección de los diarios.
¿Qué significa eso?
Que muchas líneas editoriales se mueven al dictado de lo que, sin demasiado tino, entienden por economía.
Que la mayoría de los directivos de los medios escritos siguen sin sacar a partido a las posibilidades de la escritura digital, la misma que ha hecho saltar por los aires la división entre prensa especializada y la mal llamada generalista.
Que las inercias en los criterios editoriales siguen siendo las mismas de hace veinte años. Por eso, los mismos periodistas que lamentan la falta de imaginación de los productores a la hora de estrenar una película, se limitan a reseñar los principales estrenos en las salas y son incapaces de escribir una crítica sobre una película estrenada comercialmente en internet.

Seis:

Sergi Pàmies me explica que, en el próximo número de Fotogramas, publicará un nuevo artículo sobre la crítica cinematográfica.
Por mi parte, creo que éste es un buen momento para terminar con La crítica espectacular (el artículo) y concentrar a partir de ahora este blog en pasatiempos más agradecidos. Gracias por su atención.

And now, something completely different...



¡EL MEMBRILLO DE BARCELÓ!





Salta a la vista que los del campo no tienen nada que ver con los que crecen en la capital.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada