jueves, 24 de noviembre de 2011

NUEVO CORTO/ GRIPAU RIBA

JO, LA DONYA I EL GRIPAU

La fiesta concierto

Esta noche en el CAT de Gràcia (Trav Sant Antoni 6):

Concierto “40 Gripaus”, con Pau Riba y la banda dels Gripaus (Ivan Telefunkez, Mau de Les Aus, Maus de De Mortimers, i Llull Riba a la batería) celebrando el 40 aniversario del disco “Jo la donya i el gripau”.

Con familia estelar invitada: Pascal Comelade, Albert Pla, Enric Casasses y Pastora (la banda del Gripau: es decir, de Pauet Riba).


Mi nuevo cortometraje

La reedición del disco incluye mi nuevo cortometraje: “Jo, la donya i el gripau”.
20 minutos, 2011.
Con Pau Riba; a partir de imágenes actuales y archivos de Joaquín Jordà, Mario Pachecho y Carmen Artal.



Hace un par de meses, nos encontramos con Pau Riba y Memi March a la salida de un concierto en Figueres.
Me explicaron que preparaban la reedición de “Jo, la donya i el gripau” con motivo del cuarenta aniversario de su grabación, y me propusieron realizar un corto documental a partir de las imágenes que Mario Pachecho (autor de la portada del disco “La leyenda del tiempo” de Camarón, alma mater de “Nuevos Medios” y por extensión del nuevo flamenco) filmó en S8 durante aquellos días en que Pau Riba, Toti Soler y compañía renegaron de las grabaciones en estudio y sacaron los micrófonos al campo, para cantar y tocar al compás de las moscas y las cigarras de Formentera.






Los productores del disco se acojonaron por las dificultades técnicas, y fue Joaquim Jordà quien aconsejó a Pau Riba que usara los ligeros equipos de sonido del cine, concebidos para filmar en exteriores.



El mismo año, Joaquim filmó con Pau Riba y Mercè Pastor varias secuencias para un cortometraje que se llamaría “La Verge de Formentera”. Mercè era la Virgen y Pau, Jesucristo.




Joaquim ya me había contado hace años que la intención era dilucidar por qué las apariciones marianas eran tan frecuentes: según su teoría, la Virgen quería desvirgarse y nunca lo conseguía. La película retrataría su desvirgamiento en Ibiza, así como la reacción de Cristo / Pau al enterarse: “Mare, sempre has sigut una puta”, le espetaba tras abofetearla.
Al final, el corto quedó inacabado, seguramente porque el objetivo de aquel rodaje no era otro que estar juntos y ser felices, y para ello no suele hacer falta acabar ningún trabajo.
La propuesta de Pau y Memi también incluía que remontara estas imágenes.


El resultado es un corto documental de 20 minutos en el que Pau Riba nos relata las motivaciones íntimas que desembocaron en la creación de un disco singular, maravilloso, dedicado al nacimiento de su primer hijo.



Escuchado hoy, “Jo la donya i el gripau” sigue siendo vibrante, imponente, persuasivo, y deja en evidencia que el talento de Pau Riba cayó en este país como un rayo irreversible de efecto retardado, como un maná inmerecido.
Todavía es frecuente escuchar a los exegetas diciendo que las canciones de aquel disco serían, “salvando las distancias”, el equivalente catalán de Dylan.
Estas semanas he escuchado varios cientos de veces “Mel” y se me hace evidente que una canción como ésta no tiene que salvar distancia alguna. Sus versos (“si passeu mai per davant de casa, no deixeu d’entrar una estona...”) aguantan las comparaciones con cualquiera, desde las patums de la poesía catalana hasta los cantautores anglosajones más inspirados.


Reedición

El disco “Jo, la donya i el gripau” se reedita en formato vinilo (publicado por BankRobber, a partir del original pero con contenidos extras) y en un libro-disco (coeditado por matriu/ matràs, G33 Records y La Casa Calba) con ilustraciones de Miquel Barceló, documentos y textos inéditos, un emocionante vídeo de Pauet Riba dedicado a su madre Mercè Pastor, un vídeo-clip realizado por Albert Pla y el documental que he realizado yo.


JO



LA DONYA




I EL GRIPAU




Árbol genealógico:

“Si passeu mai per davant de casa, no deixeu d’entrar una estona...” cantaba Pau Riba, y Sisa remataba, en profecía oracular, “si és que hi ha cases de algú...”.
Pero ya se sabe que los oráculos disfrutan cumpliendo las promesas justo al revés de cómo fueron comprendidas.
Así, ahora Enric Casasses recita: “Tot és casa meva i tot/ m’era i m’és i em serà casa”: himno transgresor y forzosamente optimista para un siglo en el que ya no cabe la posibilidad de invitar a nadie a las casas, pertenecientes a entes invisibles, a usureros, a ningú.
Esta es, pues, la cronología lírica de una expropiación.



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