domingo, 28 de diciembre de 2014

FIN

Hermoso día para dar por finalizado este blog con imágenes felices de gente trabajando en el (sin)fin del mundo.
Gracias a todos, han sido muy pulidos.


 "Autour de la fin du monde" (1930, Eugene Deslaw/ Abel Gance)
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Rodaje de "La propera pell" (imágenes de Yerko Lira)
(Sentido Films/ Corte y Confección/ La Termita Films/ Bord Cadre)



domingo, 7 de septiembre de 2014

MURIERON POR ENCIMA DE SUS POSIBILIDADES


El 26 de septiembre en el Festival de San Sebastián



EL LUJO DE HACER CINE

Solo podemos permitirnos los verdaderos lujos en tiempos de crisis.

Esta frase creo que se atribuye a Sócrates, o quizás fuera a Rockefeller, y del modo más inesperado, ahora resulta que puedo suscribirla: rodar “Murieron por encima de sus posibilidades” ha sido uno de esos lujos que disfrutas una sola vez en la vida, un aeropuerto en la plaza del pueblo, un bodorrio escanciado entre amigos. Uno de los actores de “Murieron” me decía: “antes me pagaban y hacía cualquier mierda (¡no dudes que volvería a hacerlas!), pero como ahora ya no me paga nadie, por lo menos escojo y hago lo que me da la gana”. Esa misma filosofía, trabajar en lo que más nos gusta, seguir rodando el cine en que creemos, disfrutando a toda costa y sin pedir permiso en los despachos, es la que nos ha animado a hacer esta película enloquecida.

Hace dos años decidimos que para hacer ”Murieron...” era mejor no solicitar subvenciones ni esperar a que bajaran el IVA. Nos lanzamos a rodarla con la inversión de capital privado (incluyendo las productoras Sentido Films, Versus, Alicorn y La Termita) y, sobre todo, con la fabulosa complicidad de un equipo artístico y técnico de primerísima: todos hemos trabajado en la película invirtiendo nuestro sueldo, con la esperanza de repartirnos los hipotéticos beneficios hasta convertirnos en multimillonarios con cuentas secretas en Suiza, o si por alguna extraña razón lo anterior no fuera posible, pagar los retrasos del alquiler. En su día, también pensamos que si la película no llegaba a buen puerto, el título al menos nos serviría como epitafio.

En síntesis: “Murieron” es como si en el telediario dejaran que a los presentadores se les escapara la risa.

Una comedia negra con topos de colores, hecha con la vocación de retratar la España de nuestros días (es decir, la España de la crisis, las dobles verdades, la corrupción moral) y meterla en una de esas cápsulas del tiempo que a veces se guardan bajo tierra o se mandan al espacio para que en el futuro las cucarachas y los ovnis puedan troncharse a nuestra costa. En este sentido, el trabajo más costoso de “Murieron...” ha sido tratar de estar a la altura de los disparates que cada día nos deparan las portadas de los periódicos, las sesiones del congreso, la vida cotidiana. En este país nuestro, la única forma de ser estrictamente neorrealista pasa por el esperpento, que ya no es un espejo deformante, sino un mero selfie en el baño.

“Murieron” es un (auto)retrato del imaginario que nos rodea. Por eso hemos intentado capturar en forma de comedia el singular vocabulario actual: crisis especulativa, rescate financiero, amnistía fiscal, todos esos palabros que dejarán de existir más temprano que tarde. Y por eso el argumento de la película se concentra en el asesinato de banqueros y políticos, ese sueño doméstico que define la España contemporánea. Porque matar banqueros y torturar políticos ha supuesto para los españoles actuales exactamente la misma válvula de escape que, en los años 80, era poder ganar un apartamento en Torrevieja en el “Un dos tres”. Decía Cioran que, de no ser por la posibilidad del suicidio, ya haría mucho tiempo que se habría matado. Del mismo modo, el asesinato especulativo de banqueros ha permitido a muchos españoles seguir sobreviviendo como si no pasara nada. Todo esto lo comprendí hace dos años, cuando en el curso de la misma semana, y sin que viniera a cuento en las conversaciones respectivas, un amigo promotor inmobiliario, un librero, tres taxistas, dos revisores de tren, un enfermero, un profesor de química y varios profesionales liberales me relataron con toda suerte de detalles cómo habían planeado ejecutar a la oligarquía del país. Un alemán lo llamaría “zeitgeist”, que al castellano se traduce “toreo de salón”. O como dice Albert Pla: es indignante que todo sea mentira, pero peor sería que todo fuera verdad.

“Murieron por encima de sus posibilidades” es una película rellena, disparatada, intensa, frenopática, y sin que sirva de precedente, hoy puedo permitirme el lujo de decir que rebosante de talento, precisamente porque esa cualidad no es mía, sino del generoso equipo técnico y de un reparto como no volveré a tener en la vida. Lo dicho: con “Murieron” hemos gozado del lujo inverosímil de hacer cine, una vez más, por encima de nuestras posibilidades. 




Artículo publicado en la revista ACADEMIA.
Versión online: 


jueves, 1 de mayo de 2014

UN HOMBRE SABIO


Alberto Elena.
Es raro conocer a un hombre sabio que goce tanto al compartir sus conocimientos.
Quizás porque, para no cansarse nunca de enseñar, es imprescindible seguir disfrutando de aprender.
¡Me he estado buscando!
Seguir buscando, seguir mirando, y seguir.


"Alberto Elena, explorador de mundos cinematográficos", por Manuel Palacios







domingo, 13 de abril de 2014

SIN ENTERRAR A PANERO

Leopoldo María Panero, Las Palmas 2007.

(Nos encontramos dos veces con LMP: la primera en la calle, por casualidad; la segunda, en un acto organizado por el Festival de cine de las Palmas. Por alguna razón, me pareció más extraño coincidir en un evento programado que cruzarnos al azar. La primera vez, sentados en un banco frente al McDonald's, hicimos como que charlábamos -lo más extraño es que logró demostrarme que había visto una de mis películas, describiéndome una escena, conocimiento inaudito que en seguida atribuyó a la CIA - y se prestó a que le sacara esta foto a cambio de un paquete de cigarrillos. Joaquín Jordà, que fue su amigo, le había dedicado "Monos como Becky". La copla siguiente adolece de no acentuar lo suficiente las enormes cantidades de dolor -la incapacidad de decidir- que acarreaba el poeta). 
 


UN HOMBRE ENTERRADO EN SU CARICATURA (A LMP)

Imposible saber si te burlabas
o sufrías driblando al hombre libre.
Da igual, ningún bebé enterrado en babas
creyó gemido y risa incompatibles.
Por máscaras, las más claras palabras
bastaron como celda incomprensible;
cebaste con la llave a las mil cabras
que dictan cuando asaltas los fusibles.
¡Si no hubieras –quizás- escrito tanto!
Pero esquivaste la imposible cura
dispuesta a mitigar canto y espanto
porque era preferible sepultura
que os guardara a los dos en mismo manto:
al hombre libre, y su caricatura.

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EL DOMADOR DE PULGAS

Hay que empezar adiestrando los dedos
aunque aún las palmas no sostengan nada;
después se aprende a dominar los miedos
y a concentrar un dios en la mirada.
Bruñir la disciplina como un credo
hasta dejar las yemas desgastadas,
ejercitar la pose, el don Tancredo,
sobre una arena aún más domesticada.
No dejar al azar ningún detalle.
Trabajar, ensayar, hacerse viejos
hasta llegar al cabo de la calle,
infinitesimales los reflejos.
¿Y las pulgas? Eso da igual que falle.
Ningún espectador las ve de lejos.





domingo, 9 de febrero de 2014

IDEAS PARA RECOGER UN GOYA

Algunas ideas para esta noche

En su reciente gira, pudimos ver al genio Kiko Veneno y su banda vestidos con monos de trabajo.
Por si a alguien no le quedaba claro, el propio Kiko lo explicó entre tema y tema: "a ver si la gente se da cuenta de que somos trabajadores". Todo el mundo le aplaudió, con esas mismas manos que teclean en el ordenador para bajarse discos piratas y pagar a la banda -ancha- de las teleoperadoras.


Aún estamos a tiempo de seguir el ejemplo de Kiko Veneno en los Goya de esta noche.
Puesto que todo el mundo acude a la gala con trajes prestados, maqueados para la ocasión, se me ocurre que, por una vez y para variar, sería hermoso renunciar a los esmoquings y los trajes de cola y al glamour postizo.
Y puestos a disfrazarnos, que todos los cineastas llegaran a la entrega de premios con monos de obrero, manchados de sudor y grasa, y desfilaran de esta guisa por la alfombra roja. También podríamos cambiar la alfombra roja por andamios, está claro, pero no hay que desdeñar la combinación de tradición y contraste. 
Y si alguien considerara el mono excesivo, bastaría con llegar vestido igual -¡y con la misma cara!- que al final de cualquier jornada de rodaje.
En cuanto a los discursos, podríamos reemplazar las ristras de agradecimientos (siempre habrá ocasión de ser agradecido en la vida privada) por breves y a la par aclaradores informes sobre en qué consiste el trabajo de cada uno de las categorías premiadas, las condiciones laborales del gremio, los horarios y los sueldos medios.
Y si esta noche alguien se sintiera con ánimos de emular a Marlon Brando el año en que mandó a una mujer india a recoger el Oscar,  podría salir acompañado de un eléctrico. No porque los eléctricos sean quiénes más trabajan durante las producciones, pero sí suelen ser quiénes más se manchan y sudan (el suyo es de los que convenimos en llamar "trabajo sucio" por naturaleza, igual que el de los perchistas, atrezzistas y algunos ayudantes de dirección...), por lo que siempre son muy aparentes. Los eléctricos dan muy bien por cámara y su fotogenia ha sido desaprovechada clamorosamente en las portadas de las revistas de cine y desde las agencias de comunicación de las productoras.

Por si acaso nadie llegara esta noche vestido de obrero a los Goya, aquí les dejo "AK": el retrato que hizo Chris Marker del rodaje de "Ran", de Akira Kurosawa. 
Una película que muestra precisamente lo que la mayoría de making off y galas esconden: la belleza y el orgullo del trabajo bien hecho.


 "AK" de Chris Marker